Sunday, April 06, 2008

Cuento para Sara

Vaya...he perdido el nombre de la ilustradora (creo que era una mujer) cuya creación inaugura este post. En cuanto pueda corregiré el despiste.

He estado de vacaciones, feliz como perdiz...y alejada y fuera de cobertura de todo lo que no fuera relax y disfrute.

A la vuelta, Maldoror, que ganó el Tintero nos ha propuesto escribir un cuento para su sobrina Sara, que acaba de cumplir un añito. La peña ha escrito preciosidades; Thinkerbell esto:



Érase una vez una niña chiquitita, pelirrubia, culigordi y pecosuela que vivía con su madre y con su padre en un pueblo que a veces era grande y a veces pequeño. La niña – chiquitita, pelirrubia, culigordi y pecosuela- se llamaba Sarita Sara.

Sarita Sara a veces se ponía un poco triste porque en aquel pueblo que a veces era grande y a veces pequeño, no vivían otros niños con quienes jugar,
Así que un día, sin que su mamá lo supiera, se fue hacia un bosque, que unas veces era cercano y otras lejano, para buscar amigos y con ellos jugar a la zapatilla por detrás tris tras.

Cuando llegó al bosque se encontró con una mariposa chiquitita, arcoiris, alifina y ligeruela y le dijo:

-Mariposa, mariposina,
¿quieres jugar conmigo?

-¿Y a qué quieres jugar?

-A la zapatilla por detrás,
da tres vueltas y la encontrarás.

-No puedo, no
pues mis alas se romperán.

Así que Sarita Sara tomó con mucho cuidado a la mariposa -chiquitina, arcoiris, alifina y ligeruela- y la colocó en su pelo... y las dos siguieron su camino, que unas veces era largo y otras era corto.

Al poco rato se encontraron con una mariquita chiquitita, rojinegra, paticorta y redonduela y le preguntaron

-Mariquita, quita quita
¿quieres jugar con nosotras?

-¿Y a qué queréis jugar?

- A la zapatilla por detrás
da tres vueltas y la encontrarás.

-No puedo no,
pues mis patitas se romperán.

Así que Sarita Sara tomó con mucho cuidado a la mariquita -chiquitita, rojinegra, paticorta y redonduela- y la colocó en su pelo... y las tres siguieron su camino, que una veces era largo y otras corto.

Al poco rato se encontraron con una oruga chiquitita, anillosa, muchapata y blandizuela.

-Oruguita, oruga
¿quieres jugar con nosotras?

-¿Y a qué queréis jugar?

-A la zapatilla por detrás
da tres vueltas y la encontrarás.

-No puedo, no
pues mis anillitos se romperán.

Y Sarita Sara tomó con mucho cuidado a la oruguita –chiquitita, anillosa, muchapata y blandizuela –y la colocó en su pelo... y las cuatro siguieron su camino, que unas veces era largo y otras corto.

Y camina, caminando y juega, jugando y canta, cantando ninguna se dio cuenta de que la noche se iba echando encima y, de repente, Sarita Sara se asustó mucho porque parecía que los árboles querían agarrarla con unas manos grandes de uñas largas que les habían salido; y también sentía mucho frío y un agujero grande en la tripa cuando se acordaba de la leche caliente que le daba su mamá antes de que se acostara.

Así que la pobre Sarita Sara se puso a llorar.

-Sarita Sara, Sarita Sara
¿Por qué de tus ojos sale agua? –le preguntaron sus amigas

-Porque quiero volver a casa
y no sé por dónde se pasa.

-Nosotras te vamos ayudar,
si vuelves otro día a jugar.

Sarita Sara dijo que sí y entonces la oruguita se volvió de luz y alumbró el bosque y los árboles volvían a tener ramas en lugar de garras. Y como se podía ver, la mariposa y la mariquita iban y venían volando para indicar el camino correcto, aquel que era a veces largo y a veces corto, y Sarita Sara, muy contenta, salió del bosque y regresó a su pueblo, que a veces era grande y a veces pequeño.
Y en su casa, su mamá y su papá la estaban esperando con ganas de abrazarla... y un tazón de leche calentito para antes de dormir.

Y colorín colorado, el cuento de Sarita Sara se ha acabado

(Y colorín colorete, por la chimenea se escapó un cohete)


6 comments:

carmela said...

Precioso, prima... yo quiero uno así para Inés... con giros en francés, jajajajaja. Besos!!!!!

replansky said...

Muy bonito y muy tienno, reina. Todos los niños deberían tener su propio cuento. De pequeña me hubiese chiflado tener un cuento como este, de protagonista total y con final feliz.

Loiayirga said...

Está muy bien.

Y sigue las reglas que un cuento debe tener según Federico. Una de ellas era que una parte se repita muchas veces, como si fuera un estribillo.

Está muy bien. ¿No hs ganado?

Loiayirga said...

Este blog da mal la hora, porque he colgado el comentario a las 5:17

Anonymous said...

¿A ver si has cambiado lo de la hora?

Anonymous said...

Pos no.

Loiayirga