
Os advertí de que actualizaría el blog si hubiera o hubiese necesidad. Queridos amigos, compañeros del alma, compañeros que habéis sufrido mis colurnas con pacencia y sacrificio, tengo algo muy, pero que muy impactante que compartir con vusotro:
¡¡HE CONOCIDO A LA MUJER DE EL FARY!!
Desde ayer se me terminó el agobio mudanza. Así como la Angelines la Bolilla cumplió su papel de ser la luz que me guió y me dió fuerzas cuando aquella época tan amarga de sacarme el canné de conducir, hoy conocerla a ELLA, haber tenido tal honor no sé cómo expresarme...me copa.
Ayer fui raptada por mis amigas Reyes y Merce que me veían estresá y sin energía. Me llevaron al sitio donde toda mujer que se precie de su condición carga pilas: a una fábrica de ropa megachachiguay de módico precio, propiedad de la prima de la Merce, a su vez vecina e íntima amiga de los Farys. Fue allí, tras una maratoniana jornada de probador y dispendio cuando vino a saludarnos La Conchi, sufrida esposa de nuestro ídolo.
La Conchi es...oh- dios- miiio...como podéis imaginárosla. Venía del huerto, de recolectar calabacines para más señas. Por eso se disculpó de sus pintas. En fin. Arreglá debe ser un clon de la viuda de Gil, porque fijéme que llevaba los labios sin pintar pero perfilados por fuera de marrón oscuro. Tipo botijillo, pelo tintao de rubio con las raíces faltas de, cargaíta de oros ella, sus mallas en esta ocasión bastante sobrias (Merce me aclara que las suele llevar de estampado felino, of course), sus calcetinillos blancos y unas curiosas zapatillas de andar por casa naranja butanito. La Conchi es talcual: basta, simpática y con un punto salao. No estaba para probarse trapillos, pero supervisó y dio consejos a tutiplén. Quicir que al principio mi pinta seño la cortó un poco, hasta que se relajó y empezó a soltar por esa boca:
- ¿Será japuta?- la japuta era yo- Amos, que si yo tuviera ese cuerpo una mierda iba a ir tan sosa...¡¡a enseñar, guapa, ahora que todavía puedes!!
- A la Esther lo que le pasa es que es mu clásica, ¿no?- le decía por lo bajinis a Merce.
Imaginarse los modelitos que me sacaba...
Un encanto de tía, de verdad: nos ha prometido venir a vernos a La Adrada, lo que pasa es que El Fary es un cansino, y la tiene agotá, porque el tio, además de tacaño, se caracteriza por su energía vital. Que no para, jamía, qué me tiene matá.
- ¿Tú te crees que se va a una gala a Pamplona y en lugar de quedarse a dormir, que tiene que volver al día siguiente, engancha el coche y se vuelve pacasa?. Joder. A las 6 de la mañana le tengo dando guerra, que no me deja ni vivir.Y hala...pal huerto a cavar.
Na, lo decía con la boca chica, que se la veía feliz de ejercer de señora de.
Pues eso, hedbanos: he conocido a la mujer de El Fary. Y me ha encantado Conchi, de verdad, que tia tan tierna.
Os dejo revolviéndoos de envidia. jarl.