Thursday, January 31, 2008

RABO DE NUBE



La semana pasada ganó el Tintero Ritman (blues), uno de mis escritores preferidos. El tema que ha propuesto para esta es "Vientos del Caribe", lo cual me ha ofrecido una oprtunidad largamente soñada: Volver a Cuba.
Es lo que tiene la imaginación de los pobres: a falta de pecunio, cerramos los ojos y...¡a volar!

Os dejo el relato que la Thinkerbell ha escrito esta vez. Los escenarios y alguno personajes son reales. Ojalá la vida me permita volver a estar con Galia Chang. Y con Olga Marta...



RABO DE NUBE




Mientras espera la llegada del camello, Galia Chang mata el tiempo contemplando cómo una luz marengo se empieza a adueñar del horizonte. A esas horas del atardecer, el Caribe se viste con un camisón de plata para echarse a dormir, pero hoy, muy a lo lejos, hay una columna gris. Va a cambiar el viento.

- No tengas pena, m´hijita –dice la voz del señor Alejo- No es un rabo de nube, ya tú ves, sólo que se nos viene encima un Gusanero

Cuando la radio avisa de que se avecina un gusanero, los habaneros se apresuran a colgar de azoteas y balcones los artilugios más inverosímiles para que ejerzan de antenas, en dirección a Florida. El paisaje urbano se llena de palos de escoba que sujetan perchas, esqueletos de paraguas enhiestos de cables o tremendas cazuelas oxidadas de cuyo centro parten mástiles. Tecnología de supervivencia para robar una noticia subversiva o el final de la telenovela de moda. Todo vale para que el gusanero, el viento que viene de Miami, consiga entrar en casa.

Galia Chang y el señor Alejo suelen encontrarse en el camello que sale a las 7 de la calle 23 de Vedado y que dos horas más tarde llega a Alamar, donde ambos viven. De compartir trayecto se conocen y, de vez en cuando, si el cansancio de Galia Chang lo permite, conversan. El señor Alejo es un viejito ,prieto alto y muy delgado, casi quijotesco, que gusta de ganarse la vida de manisero. Pasea su mercancía buscando turistas europeas a las que embelesa con su figura de postal típica y sus halagos. Vive agregado a una hermana ciega cerca de Galia Chang, en un cuartucho húmedo y sin ventilación que no hace más que agravarle el asma que padece. Puede que hoy Galia Chang comparta con él parte de los antihistamínicos que Esther le ha mandado desde Madrid con unos amigos. El paquete es enorme y Galia Chang sonríe pensando si además de los medicamentos, se habrá acordado del conjunto de lencería rojo que le prometió. Pero llega el camello, como un dragón metálico y renqueante, y ambos se introducen en sus tripas para iniciar el regreso a casa.
Hoy queda un hueco cerca de la ventanilla para ver cómo el muro del Malecón, como en cada puesta de sol, se va llenando de grupos de jóvenes y música. Es una estampa diaria que a Galia Chang no le llama la atención. Esta vez no puede apartar los ojos de la columna gris, que le atenaza el ánimo.

- Tremendo nubarrón, m´hija. Voy a contarte una historia de cuando era un finito en casa de mi abuela, allá en Pinar del Rio, pa ver si te quito esa cara de ajalolá que tienes hoy. Ocurrió que se nos venía encima un ciclón, no recuerdo el nombre, pero era del tiempo en que todos llevaban nombre de mujer, vaya a verse el sentido. La casa de la abuela Inés era, por entonces la única de ladrillo cocido, con un buen tejado de hormigón que el abuelo y mi padre le habían colocado para que durara su tiempo. Cuando el primer tornado apareció y el rabo de nube se llevó los bohíos de los alrededores, los vecinos corrieron a refugiarse a la casa de la abuela Inés, en la que ya estábamos todos nosotros, con lo largas que entonces eran la familia. Yo, con la inconsciencia de la niñez, jugaba a carreras por las habitaciones junto con mis hermanos, primos y vecinillos: ya tú ves: un ciclón dentro y otro fuera. Para nosotros era una fiesta especial. No dejaban de tocar puerta y de venir. El viento soplaba com si quisiera arrancarnos, y los truenos retumbaban en nuestros oídos. A cada uno de ellos la abuela Inés relataba.
- - Santa Bárbara bendita, acompáñanos; San Isidro labrador, acompáñanos; Santa Virgen de Regla, acompáñanos- Y yo, que miraba pa´alrededor y solo veía cabezas le solté:
- - ¡Quite ya, viejita, que ya no hay casa pa tanta gente!
El interior del camello estalló en una carcajada a la que siguió un apretado aplauso.
Galia Chang, entonces, decidió que aquella misma noche, así se la llevara el gusanero, bajaría al cuartucho del Señor Alejo y, además de los antihistamínicos, compartiría con él un vasico de ron. Por el buen rato.


Wednesday, January 23, 2008

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL SIDA



El Capitán Alatriste, que ganó el Tintero anterior, ha querido rendir homenaje a la famosa novela de García Márquez, tan de moda gracias a la película. Hace muchos años que leí el libro, me acuerdo que estaba convaleciente de una operación. De él recuerdo, especialmente, la escena en que la protagonista, una chiquilla criolla, visita el mercado acompañada de su ama. La historia de amor en cuanto tal...no demasiado.


He querido actualizar el tema propuesto. La escritura del relato me ha costado especialmente por micercanía a lo que relato. No ha sido mal ejercicio...



EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL SIDA

En sus manos, aquellas fotos. Desde que escuchó las palabras del médico pronunciando la absolución, Flor deseaba, más que cualquier otra cosa, llegar a su alcoba, rescatarlas de su escondrijo y atreverse a mirarlas.

Fermín y ella tenían dieciséis años cuando se besaron por primera vez, después de largos meses presintiéndose por los pasillos del Instituto. Aquella mañana comenzaban las vacaciones de Navidad. Se escaparon de la mano, entre una barahúnda insolente de muchachos que corrían por las calles del casco viejo, ebrios de vida y de vino barato. Fermín y ella, que entran en un fotomatón para inmortalizar su primer día juntos: cuatro fotos desteñidas en las que dos adolescentes se descubren, se miran, se ríen, se abrazan. Para siempre.
Bajo el pedestal de la estatua de un desconocido a caballo, alguien del grupo les pasó el canuto y ellos aceptaron. Aquella fue también su primera vez.
Eternamente inocentes.

Recuerda el concierto, no así quién oficiaba aquella desenfrenada liturgia de excesos. Daba lo mismo. Cualquier excusa era buena para continuar la juerga, para empalmar los días con las noches siguiendo un único rumbo: el que señalaba el descenso en picado hacia la ruina. Por aquellas fechas comenzaron los trapicheos, los tirones de bolsos a las indefensas abuelas, las entradas y salidas a comisarías, la desesperación de su madre. ¡Qué importaba! Fermín y ella siempre juntos, durmiendo dónde podían, cada día más flacos. Le amaba tanto que hubiera dado todo por él. Incluso su dosis diaria.
No consigue recordar bien los detalles de aquella foto. Fermín la envuelve entre sus brazos; quizá estuvieran sujetándose el uno al otro para no caer al suelo. A su lado Elena y Toño y, por detrás, Jaime Gonzaga. De los cinco, sólo ella sobrevive.
Eternamente jóvenes.

Le comunicaron el embarazo al mismo tiempo que la infección por V.I.H. Si la primera noticia la dejó perpleja y confusa, esperaba la segunda sin engañarse. Alguna vez Fermín y ella habían conversado sobre aquella pandemia de la que sólo se sabía que mataba. Y aceptaban su destino, cómo no, siempre que les alcanzara juntos. Incluso alguna vez habían fantaseado con emular a Romeo y Julieta e hincarse la muerte en vena antes que dejarse vencer por aquellas vergonzantes pústulas.
Un instinto antiguo, sin embargo, iba creciendo en su interior al mismo tiempo que aquella pequeña vida que, tozuda, resistía. Y por esa fuerza que emanaba de sus entrañas aceptó la ayuda de su madre, que les pagaba el alquiler, les llenaba el frigorífico y les acompañaba al médico.
Sin embargo no fue capaz de contagiar a Fermín con ese germen de esperanza. Fermín se iba. De casa, de su lado y de su vida. Ella, a veces, le seguía; por protegerle, por estar a su lado. O porque eran muchos años buscándose la vida. Pero bastaba con sentir el movimiento de su hijo, una marea en su vientre, para que recobrara las ganas de salir adelante.
Tomaron la foto el día que, por fin, se pudieron llevar a la pequeña Sara a casa. Y la imagen es una premonición : ella sonríe con su niñita en brazos. Fermín, cerca, aparece difuminado, consumido, ajeno.
Eternamente unidos.

Acababan de confirmar que la niña había neutralizado completamente los restos de VIH heredados de su madre y que, definitivamente, estaba sana. Flor apenas había empezado a desprenderse de la angustia de aquellos meses de incertidumbre cuando, una mañana, encontró a Fermín agonizando. Se tomó aquellos instantes que les quedaban para volver a mirar sus ojos adolescentes como en aquella foto, para envolverlo entre sus brazos como él hizo con ella en aquel concierto, para verter en su oído las palabras más hermosas. Cuando se fue, sintió que una paz desconocida le sembraba el corazón de sal.

Hoy el médico le ha dicho que su sangre no revela signos de la enfermedad, aunque ésta haya marcado su rostro con una máscara inconfundible.
Sara tarda en volver del Instituto y Flor se estremece de miedo, con las fotos entre sus manos.
Eternamente

Tuesday, January 08, 2008

ÚLTIMA CARTA




Antes de nada...¡Feliz 2008, gente!.
Os dejo el relatillo del Tintero de esta semana.
Tema propuesto por Angeliko: "Leer entre líneas".
Estoy con una contractura en el hombro que pa qué...
ÚLTIMA CARTA
Ahí estaba. Escondida entre la maraña de propaganda, traviesa, apareciendo entre las demás como aquellos payasos de muelle que saltan al abrir el regalo en las películas de dibujos animados. ¡Sorpresa!.
No había sorpresa. Llevaba esperando aquella carta desde que la mirada de él le susurró “yo también te amo” por detrás de la mampara de cristal de la Caja. Meses de signos cómplices, semanas de palabras disfrazadas, días de sutiles caricias al intercambiar recibos, noches esperando el alba y la hora de apertura al público del Banco donde él trabaja. Sabía que, en algún momento, él pergeñaría la mejor manera de propiciar un encuentro. Los dos libres del disimulo. Por fin.
Sus piernas, a menudo torpes e hinchadas, subieron las escaleras al ritmo galopante que marcaba su corazón. Necesitaba rasgar aquel sobre, desvelar su contenido, empaparse con sus palabras, rebozarse entera con aquel papel que sus manos habían tocado. Sonrió admirando la brillante estratagema de esconder el mensaje bajo la apariencia insignificante de otra común carta del Banco.
No perdió tiempo en quitarse el abrigo. En el mismo vestíbulo de su diminuto piso arrancó el papel y con la ansiedad percutiendo en sus sienes devoró el texto escrito en cualquier imprenta. No entendió nada. ¿De qué productos financieros hablaba?.
Tomó aire y trató de tranquilizarse. Nada mejor que acogerse a sus rutinas, a su batita de estar en casa, sus zapatillas y su poleo caliente, para recuperar la calma necesaria que le ayudara a desentrañar las claves ocultas del mensaje. Porque estaba claro que su jovencísimo cajero, audaz y prudente, había enmascarado sus palabras para que sólo ella pudiera leerlas. Desconectó el teléfono. Evitar las distracciones, concentrarse, encontrar el hilo para desenredar el misterio.
La despertaron al mismo tiempo una revelación y el relente de la madrugada. ¿Cómo es posible que no se le hubiera ocurrido antes? Había perdido toda la tarde y buena parte de la noche recosiendo palabras a partir de la primera letra de cada línea, o de la tercera a partir de punto, o las que se correspondían con fechas señaladas: su cumpleaños, su jubilación, el día en que abrió la cuenta, la primera vez que él le dijo “Qué guapa estás, Manolita”. Y había encontrado absurdos, paradojas, tonterías. Hasta que en sueños recordó la receta de la tinta invisible. ¡Cómo había sido tan estúpida! Lo había leído cientos de veces en sus novelas de amor. Zumo de limón en lugar de tinta y pasar la plancha caliente para que apareciera, como por arte de magia potagia, el codiciado mensaje. Le imaginó en los baños de la sucursal, escondido de sus compañeros y jefes, impregnando con sumo cuidado el fino pincel, escribiendo con prolija caligrafía entre las líneas de aquella fría misiva que ahora ella se sabía de memoria y dio gracias a todos los dioses por haberle regalado, a las puertas de la vejez, la pasión y el romanticismo de un hombre con tanta ternura como su jovencísimo cajero.
Pero el calor de la plancha sólo le produjo una nueva decepción y esta vez no pudo reprimir un llanto que la desbordó sin desahogarla. Luchaba contra un cansancio antiguo, hecho del cúmulo de muchas derrotas, y no encontraba báculo donde apoyar las pocas fuerzas que le quedaban para seguir buscando. Sólo la sostenía la convicción de que no podía perder la última oportunidad que la vida le deparaba. Por eso esta vez seguiría escudriñando aquel odioso papel hasta dar con la llave que abriría la puerta de su felicidad. Era de justicia.

Cuando los bomberos consiguieron entrar en su domicilio, Manolita seguía llorando, rodeada de un puzzle inconcluso de palabras recortadas de cientos de cartas de su entidad bancaria. La voz de alarma la había dado una teleoperadora argentina, preocupada porque una señora mayor no cesaba de llamar a Atención al Cliente preguntando día y noche por su amado, un jovencísimo cajero cuyo nombre desconocía.


Tuesday, December 11, 2007

LA MUÑECA



De nuevo gané la edición del Tintero. Y tan contenta, la verdad.
He propuesto el tema de "La muñeca" porque me parece bastante sugerente.
Acabo de colgar el siguiente relato, por cambiar de registro y dejarme de mendigos, pícaros y mendicantes en general.


TIENDA DE ANTIGÜEDADES
Hubiera jurado que ayer mismo esa tienda no existía. No le extrañó: últimamente sus paseos por el barrio, no eran sino un vagar de autómata, un engaño para distraer el rumor perpetuo de su mente. Marie.

Sin embargo, allí, parado ante aquella tienda de antigüedades, algo similar a un presentimiento le iluminó por dentro. Encontrar un regalo para Marie. Algo único, sólo para ella. Algo que consiguiera devolvérsela para siempre.

Decidido, empujó la puerta. Un sonido de mil campanillas anunció su llegada mientras sus ojos se iban acostumbrando a una penumbra apenas rota por la luz marchita de algún quinqué ubicado en cualquier lugar inverosímil del local.

No pudo por menos de maravillarse: la tienda era una gran tela de araña en la que alguna deidad caprichosa se había entretenido arrojando todos y cada uno de los objetos que alguna vez existieron. Admirado, desconcertado y aturdido intentaba hacerse paso entre la montonera, descubriendo aquí y allá dentaduras postizas, peines, frascos vacíos, diarios viejos, cajitas de rapé, libros sin tapa, violines sin cuerdas, lágrimas de cristal, juguetes de hojalata, pamelas, bombines, viseras, soperas de porcelana, banderas, retratos en sepia de jóvenes muertos, maniquíes desnudos... Conmocionado, creyó distinguir la sonrisa de una mujer balanceándose de un gancho de carnicero, pero no era sino un reflejo. O quizá una alucinación.

-Disculpe por la oscuridad- dijo una voz a sus espaldas- pero la instalación eléctrica en este barrio falla constantemente.

El viejo parecía uno más de aquellos cachivaches de pesadilla. Su voz apenas se distinguía del crujir de las tablas del suelo.

-Buscaba algo especial-atinó a responder
-¿Para una dama, quizás?. Una joya siempre es apropiada. Venga conmigo.

Le llevó ante un mostrador y fue desperdigando un surtido de fruslerías ajadas por la pátina del tiempo. Un camafeo consiguió llamar su atención, pero lo desestimó en seguida. No era eso lo que buscaba.

El viejo le clavó la mirada. Una llama maliciosa se abrió paso en sus ojos:
-Si lo que realmente desea es algo único, creo que lo que voy a mostrarle le va a interesar. Sígame.

Le condujo a la trastienda, una especie de cueva fétida en la que la amalgama de trastos inútiles era aún más intrincada, aún más oscura.
En un anaquel, de frente, brillaba con luz propia una muñeca.

La vio y, al instante, sintió que todo a su alrededor se desvanecía. La sonrisa inexpresiva de la muñeca actuaba como un inmenso imán al que era imposible oponer resistencia. Su voluntad y sus sentidos estaban siendo absorbidos por ese ser cuyas facciones se diluían hasta convertirse en las de su amada Marie.
Muy a lo lejos oía la voz del viejo, a pesar de que el aliento de su boca le rozaba la nuca:
-Esta muñeca tiene su historia, monsieur. Pero ahora no es tiempo de contarla. Sólo puedo decirle que mujeres muy importantes la han tenido bajo su custodia. Sin ir más lejos, se encontró al lado del cuerpo sin vida de Romy Schneider, aquella inolvidable y desdichada actriz.

La necesidad de tomarla entre sus brazos se adueñó de él. Cuidadosamente, si fuera un hijo recién nacido, la bajó de su altar y la meció, mientras su mente canturreaba las antiguas nanas con que su madre le dormía. Toda la tristeza del mundo se le agarrotó en el corazón. Toda su fuerza vital, todas sus esperanzas, todas sus ganas de vivir estaban siendo suavemente devoradas por la sonrisa de la muñeca. Era tan fácil dejarse llevar...

El viejo continuaba ya apenas audible:
-No debiera dudar en llevársela si en realidad lo que más desea en el mundo es recuperar el amor de Marie.

Marie. Escuchar su nombre rompió el hechizo; entonces pudo comprenderlo todo.
Aterrorizado, arrojó la muñeca en brazos del viejo y salió de aquel lugar, derrumbando a su paso los miles de objetos que interceptaban su huida, rasgando para siempre la telaraña hasta conseguir respirar el aire del boulevar. No miró atrás.

- Imbécil- dijo la muñeca al viejo- Lo has echado todo a perder.





Tuesday, December 04, 2007

Cuento de Navidad


El tema de "El Tintero", en esta semana, es
la hipocresía.
Con mi pícaro quedé segunda...por un voto.
La verdad es que cada vez me la trae más al pairo la cuestión del pódium, ni os imagináis la gresca que se monta por eso.
Bien, ahí os dejo mi particular cuento de Navidad, época hipócrita donde las haya
A las doce de la mañana del día de Navidad, el juez ordenó el levantamiento del cadáver de Belén Pastor Reyes, la indigente que, desde finales del verano, pernoctaba en los soportales de Lefties, en la Gran Vía madrileña.

La noche anterior, sobre las 9, Moisés Falsario, guardia de seguridad de la tienda, vio como la ahora difunta procedía a envolverse en el revoltijo de mantas mugrientas del que él mismo la extraía a primera hora de cada mañana, antes de que llegaran sus jefes. Pensó en telefonear a los municipales para que le proporcionaran albergue en esa noche tan señalada, pero temiéndose otro chorreo de ofensas y recordando que la Renfe cerraba a las diez, optó por echarse una carrerita para, con un poco de suerte, llegar a su barrio con tiempo de tomarse unas cañas con los colegas antes de cenar.

Una hora después, Dª Pura García de Engaño se detuvo ante el escaparate de la tienda atraída por el reclamo de un chaquetón rebajado. Con el rabillo del ojo atisbó un bulto informe entre las sombras, que no tardó en relacionar con alguno de los muchos mendigos que infestaban las calles de la ciudad, como una plaga inmunda venida de no se sabe dónde y cuya presencia deslucía la alegría y la paz de aquellas entrañables fechas.
- El Ayuntamiento debería recogerlos- pensó- que mira que molestan.
Y siguió su camino, Gran Vía abajo, mientras trataba de decidir si regalar el chaquetón rebajado a la estúpida de su cuñada o endiñarle el frasco de colonia de la cesta de la empresa. Bien envuelto, eso sí.

Cerca de la una, los señores de Falaz y sus dos hijos adolescentes, retornaban a su domicilio después de asistir a la misa del Gallo en medio de una monumental bronca. La discusión, motivada por la hora de regreso a casa en Nochevieja de los dos retoños, originó una taquicardia de tipo nervioso en Dª Hipólita, la madre de las criaturas, sobre todo al escuchar del hijo que tan esmeradamente había educado, que pasaría olímpicamente de visitar a su abuela en la Residencia de no ser reconocidos sus derechos de libertad horaria. Mientras esperaban que la madre recobrase la calma se fijaron en el amasijo de mantas, oportunidad que no dudó en aprovechar el señor padre para señalarlo como ejemplo del futuro que podrían esperar de proseguir con sus ansias de vida disoluta y descarriada. Recuperada la señora de Falaz del soponcio, reemprendieron marcha y discusión.

Sobre las tres y media de aquella madrugada, tres cooperantes de la “Fundación Madre Amparo pro Damnificados del Dengue”, hicieron una parada en la esquina de Valverde para vaciar el esfínter, a punto de rebosar tras una copiosa cena de hermandad en la que la ingesta de alcohol había alcanzado dimensiones épicas. Mientras competían en concurso por la cantidad y longitud de las meadas, advirtieron un cuerpo completamente sepultado bajo una maraña de trapos, y, como pudiera esperarse de tres jóvenes de espíritu solidario y altruista, corrieron hacia el presunto necesitado con la intención de darle auxilio. Sobre todo en una noche como aquella. Pero por más que agitaron, sacudieron y zarandearon, no pudieron sacar de aquello más que una serie de gruñidos, interpretados por el segundo clasificado, logopeda de profesión, como un “´Jame en pá, joé”, voluntad que acataron encantados de poder seguir la juerga sin complicaciones.

Ya amanecía cuando varios asistentes a la Kdada navideña del Canal “Gótikos” llamaron al 112, al observar que las maniobras de reanimación que el conocido como WalPurgis ejercía sobre el cuerpo de una indigente que yacía en los soportales de Lefties, en la Gran Vía madrileña, no encontraban respuesta alguna.
Las únicas luces que brillaron en aquel amanecer fueron las de la UVI móvil que se desplazó al lugar de los hechos. La única melodía que se escuchó fue el ulular insistente de las sirenas de la policía. Los chicos de la Kdada y los trabajadores del servicio de limpiezas dieron en silencio el último y único adiós a Belén Pastor Reyes.
Aquella no fue una Feliz Navidad.









Saturday, November 24, 2007

EL PÍCARO

Pues, niños y niñas...¡Mis heavys ganaron el concurso semanal del Tintero!
Tan contenta que me puse, ya tú ves...
El premio consiste en proponer el tema de la edición siguiente, así que la Thinkerbell, pa compensar el efecto astringente de la semana anterior, ha querido que los contertulios eligieran libremente un título de la obra de Fernán Gómez y escribieran sobre ello.
La Thinker ha escrito esto:

EL PÍCARO


Cap. IV: De cuando Fernán de Gómez se empleó de asustaviejas.

Aconteció que una vez recuperados mis pobres huesos de la tunda de aquellos cabezas rapadas, víme de nuevo en la santa calle y con la panza mal acostumbrada a las sopas y purés de la Seguridad Social.
Durante tres días vagué por las muchas obras que en la Capital se hacían, buscando empleo de peón de albañil y encontrándome con que oficiales y capataces preferían dar trabajo a otros desharrapados pero de distinta color de tez que, al carecer de papeles, carecían asimismo de derechos y contentábanse con limosna en vez de sueldo.
Más quiso Fortuna que El Miserias volviera a cruzarse en mi camino y, buen conocedor de albergues y sitios de caridad donde descansar huesos y aliviar gazuza, ofrecióme auxilio y yo, convencido por los palos recibidos de que no es lugar seguro para reposo un buen lecho de cartones, accedí gustoso a ello, aunque precavido, pues de sobra conocía las triquiñuelas del Miserias, más empeñado en vivir sin arrimar el hombro que en hallar ocupación honesta cual era mi caso.
Poco tardé en confirmar mis temores, ya que mi compañero vino en proponerme negocio, el cual tan fácil parecía que al instante tuve sospecha. Consistía en compartir techo con otros tantos mendas, mas con el encargo de causar destrozos y organizar timbas y saraos estrepitosos y a deshora. A cambio, además de cobijo, recibiríamos cumplido jornal.
El inmueble en cuestión hallábase sito en la Calle de la Luna y era más esqueleto de ballena que edificio habitable. Ocupamos junto al resto del clan de alborotadores lo que en tiempos pudo ser ático, hoy cochiquera, y, cada vez que obligado me veía a subir y bajar por aquellas escaleras sin luz que alumbrara, temía caerme hasta el infierno, pues los peldaños, de roídos, parecíanme de papel más que de madera y tal era el crujir en la pisada que semejaba a aquel que dicen de los dientes de condenados en el Averno.
Pronto me dio el entendimiento en conocer que había hecho acuerdo sólo para alejar de aquel antro al resto de vecinos, gente de mucha edad y mucha pobreza, con el fin de que los patrones dispusieran a su gusto y sin mucho gasto de aquel emplazamiento para futuras y carísimas construcciones, lo que más riqueza les deparase. Aunque asqueado, el bisnes permitíame cierta bonanza, tan añorada otrora, mientras continuaba vía crucis en busca de laboro. Y en eso continué, acallando conciencia, mientras pasaba las noches aguantando regaettones y curdas de los demás, entregados a cumplir su encargo con pasión.
Mas poco dura la dicha en la casa del pobre, pues héte aquí que los oros se volvieron bastos una tarde que regresaba de mi habitual periplo y encontréme, en el zaguán, con una viejecita cargada como mula, con incontables bolsas de comida, apenas arrastrándolas por el mugroso suelo. En el fondo de mis tripas removióseme un sentimiento antiguo, no mariposas, como acostumbran a decir de los enamorados los afectados por el ridículo y la cursilería, sino más bien la añoranza de madre, pues, no habiendo conocido a la mía, dióle al magín por pensar si de estar viva podría hallarse en tal situación, sin socorro de mozo que cargar sus bolsas pudiera. Así que, tocado por gentileza acudí presto en su amparo, con tal mala ventura que, en estando en el tercer piso, rugió la madera con tal estrépito que fuera aún mayor en comparanza y fiereza con la erupción del Vesubio que acabó con Pompeya, y derrumbóse la escalera arrastrándome con ella en su bajada, así como las bolsas de la señora vecina.
Y de nuevo hállome en el lecho del dolor en el hospital del que había salido apenas una semana antes. Las sopas y purés que hicieron mi delicia no son sino caldo a tomar con pajita, pues el episodio de la escalera dejó mi boca viuda de dientes, acompañada en el duelo por quebranto de tibias y peronés. Cierto es que al dolor de encontrarme en tan lamentable estado súmase el pavor a ser de nuevo puesto en circulación, pues es sabido que el desplome fue noticia a destacar en los informativos locales, destapándose a su vez la trama de desalojo inducido del vecindario de la Calle de la Luna. Por esta razón el colega Miserias, sus compadres de cuitas y los amos del negocio, andan clamando venganza contra mi persona, jurándome matarile en cuanto les llegue oportunidad.
Así pues, aprovecharé la mi nueva condición de héroe para rogar ante las cámaras por un empleo decoroso, pues en servirse de fama para noble fin no existe pecado.
Como dijo el otro, la vida es un extraño viaje. Pudiera ser.

Tuesday, November 20, 2007

PORQUE SUS QUIERO...¡MARINERO DESLUCES!

Me he puesto taaaaaaaaaan contenta de veros de nuevo en el blog (faltan la prima Frid y la prima Auster, sinencambio), que no puedo por menos dedicarsus este video (Blogger mediante) que es uno de nuestros grandes jitos.
Mi he pasado varias horas revolviendo en el yutuf, pero ha merecido la pena.
Se lo endedico también al Héctor, fue él el culpable de engancharnos a este son
¡¡VA POR VOSOTROS!!


Monday, November 19, 2007

TRES TRISTES JEVIS



Míralos que monos ellos...

La consigna de esta semana ha sido: "sin la a" o "con la a", quicir: escribir un relato en el que no apareciera dicha letra o bien que apareciera siempre.

Yo me he decantado por la primera opción. ¡Uf!...qué difícil. O eso o que no se puede escribir a las tantas de la noche con varias cosas pendientes en la ventana (o windows) de al lado.

Me ha quedado birriosillo, la verdad. Pero cuando me dejé de divertir...le di carpetazo. Allá va, primos...

TRES TRISTES JEVIS
Viernes, trece de noviembre. El tren de José Quintero se detuvo en El Pozo. Los otros subieron y el metro emprendió de nuevo el rumbo. Recoletos. Fin de recorrido.
José Quintero, ese viernes, olvidó el nombre del D.N.I. y fue de nuevo El Chen. Los otros, El Pepun y El Niño de los Pelos. Como en los viejos tiempos.
Porque Leño –Ex Coz, ex Nú- resurgiendo como el Fénix, quiso ofrecer un único concierto, en vivo y en directo y ellos tres se hicieron presentes en ese evento. Siguiendo el rito, como debe ser.
Por eso los uniformes de jevis: cueros, pitillos negros y botines de cowboy. Los pelos sin freno, sueltos. Jirones grises, pero dignos.
Ninguno de los tres previno en principio cuestiones útiles:
- Rosendo vivió en mi mismo bloque. Sus viejos son vecinos de los míos.
El portero del pub- dos bíceps como dos torres- los cortó en seco:
- ¿Tenéis el ticket o es que sois vips?
- Pues no
- Pues irse yendo, que es gerundio.
- Si es que Rosendo vivió en mi bloque, tron. Sus viejos son vecinos de los míos.
- Se viene con ticket o no se viene. El piro o veinte euros de vellón.
- ¿Qué?-
- ¿Qué de qué, so pringui?

Por no meterse en un follón, los tres emprendieron el regreso, que los jevis suelen ser serenos y de buenos sentimientos, poco pendencieros con el orden público, lleven monstruos en el pecho o no los lleven.

El Chen, el Pepun y el Niño de los Pelos se volvieron sin mover el esqueleto, con sus cueros negros y el níveo tiempo tiñendo su sien. El concierto de Leño – Ex Coz, Ex Nú- se deslizó por entre sus dedos como líquido . ¡Qué deprimente es ser jevi sin tener un duro!



http://www.youtube.com/watch?v=X03TFuGwVog&feature=related







Wednesday, November 14, 2007

AFRODITA´S BOITE.AMBIENTE MUSICAL


El tema de esta semana era "La barra".
Yo me he ido a la "bada amedicana", como decía mi ex vecina La Madi.
Allá va:
Antes de abrir la puerta del Afrodita´s, Angelines hacía acopio de todo el aire fresco que cabía en sus pulmones; después, le echaba valor y entraba.
Llevaba años limpiando ese antro de mala muerte, pero aún no había podido acostumbrarse a ese hedor denso que parecía incrustado en las paredes y el skai, y que rezumaba hasta su ropa y su pelo para quedarse allí y delatarla. Ese hedor...

Angelines se cambiaba en el cuartucho. El mismo cuartucho donde se imaginaba que harían algo similar las mujeres que trabajaban allí por la noche, a las que jamás había visto. De ellas sólo había un rastro de perchas colgadas con unos nombres. Hacía tiempo que los Ana, Charo y Pepi de toda la vida se habían convertido en Ivanka, Yeni, o Suzanne. A Angelines le hubiera gustado conocer a aquellas chicas y sus historias, pero el Afrodita´s por la noche no era lugar para una mujer decente como ella. Y como tampoco estaba muy segura de que lo fuera de día, Angelines había preferido ocultar la fuente de sus ingresos a la gente de bien que la rodeaba. Aquella era una ciudad pequeña y mojigata, y ella siempre había temido ser el centro de chismes y habladurías.

Aquella mañana el local le pareció aún más cochambroso y triste. Colillas rancias por doquier se arracimaban por cualquier resquicio, ceniceros incluidos. Algún alma caritativa había tenido un detalle para con ella y los vasos sucios se amontonaban en la pila. Angelines se sonrió y le mandó un silencioso mensaje de agradecimiento a Yeni, o a Ivanka...mujeres, al fin y al cabo. Quizá ellas también tendrían que ponerse a recoger la porquería de otros cuando llegaran a casa, agotadas de sonreír durante toda la noche.
Angelines se metió detras de la barra. Siempre empezaba por ahí y después iba agrandando en espiral su danza de lejía y detergente hasta completar el garito entero. Nunca había salido de allí con la satisfacción del deber cumplido, todo lo contrario que en la Caja, pensaba, mientras pasaba la bayeta por el mostrador. Pero en el Afrodita´s todo era rancio y apestaba a decrepitud. No podía hacer más.

De repente la vio. En un rincón, al lado de un taburete caído. Una alianza. De boda. Angelines miró la inscripción, pero sus ojos cansados apenas leían unas letras y unos números desvaídos por el paso de los años. La alianza de boda de algún cliente que tendría que buscarse una buena excusa para explicar la pérdida. Cualquier cuento antes que admitir que se le había caído en una barra americana. Se acordó de su difunto Anselmo, que además de gangoso había sido un poco golfo, y se lo imaginó muy enfadado gritándola que nunca había pisado, en toda su vida una bada amedicana. A saber...esa alianza era del marido de otra, otro cincuentón rijoso, pero vivo.

Estaba confusa. Muy confusa. Durante el último mes no había dejado de encontrarse las cosas más variopintas delante o detrás de aquella barra: una estampita de la Virgen del Cubillo, un llavero bastante vistoso, una rosa fresca...la estampita y la rosa se las había llevado a casa, no así el llavero, que lo había dejado en la recepción del hotel adosado al Afrodita´s, el picadero clandestino e indispensable de aquella ciudad de hipócritas.
Haría lo mismo con la alianza, cuando terminara de trabajar. Y se puso a la tarea sin pensar más allá de la lista de la compra, del recibo de teléfono que la esperaba en la Caja o del viernes, cuando su hija volviera de Salamanca.
Al terminar se pasó un momento por el hotel y le entregó al Señor Manolo la alianza, sin darle muchas explicaciones. Tenía ganas de un café caliente que le quitara el frío y de llegar a casa. Estuvo por decirle al Sr. Manolo que le acompañara al bar de la esquina, pero se contuvo, no fuera a pensarse el buen hombre que era una fresca. Y se fue.
Manolo la vio alejarse, pulcra y digna, y acarició la alianza para adueñarse del rastro de las manos de ella. Era su alianza de bodas. Fue un iluso al pensar que ella, tan honrada, no haría lo posible para devolverla a su dueño. Mañana dejaría otra prenda, algo humilde pero revelador.
Quizá, algún día, se atrevería a hablarla.

Son...muchas horas de barra las que una tiene encima.

Monday, November 05, 2007

EXPEDIENTE RIVAS-RAMOS



Después del vapuleo de mi debut, éste es el avatar con el que escribo en el foro. A pesar de mi descalificación he recibido muy buenas críticas, que conste en acta.

El tema de esta semana es "Una mentira". Ahí dejo el relato, basado, mas o menos, en hechos reales:

EXPEDIENTE
Yo no sé por qué estoy aquí. Todo lo que tenía que declarar sobre este tema ya se lo he contado a la Madre Directora y a la Psicóloga pero, mire, llegados a este punto me da igual, porque yo soy muy sincera y siempre voy de frente. Y si tengo que decirle algo a alguien en su cara voy y se lo digo, que yo las mentiras no las soporto.
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Sí: conozco a las dos. A Marina Rivas menos, porque ha venido nueva este año y no es de mi clase. La señorita Ramos ha sido mi profesora de Lengua desde Primero.
Marina Rivas no me cae ni bien ni mal: sólo coincidíamos en Taller de Teatro, con la señorita Ramos. La tal Marina es un poco rara, apenas se relaciona con nadie. Cuando llegó, Laura Marín, que es la chica que ha hablado antes con usted, le dijo un par de días que se viniera con nosotras en el recreo. Pero era para reírse de ella, la verdad, por las pintas que lleva, que, a ver, cada uno puede vestir como quiera, pero es que a esa tía, perdón, a esa chica, parece que la viste su abuela. Lo digo yo y lo dicen todas. Pelearnos no, simplemente Marina pasó de nosotras y prefirió quedarse sola, o con la mora, una de tercero que también es nueva.
La señorita Ramos antes era muy maja. Conmigo siempre se portó estupendamente, sobre todo el año pasado que tuve una mala racha personal porque mis padres se divorciaron. Además, en Lengua yo siempre he sacado las mejores notas de la clase.
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Ya le he dicho que soy muy sincera, así que lo admito: me sentó fatal. Ese papel era para mí, que para eso me había dejado la piel pasando el texto al ordenador y haciendo fotocopias. Eso lo teníamos todas hablado, y no se podía discutir. Así que, cuando la señorita Ramos empezó a repartir los papeles y dijo que a mi me tocaba Creonte y a ella Antígona...bueno...es que no me eché a llorar de rabia porque yo nunca lloro delante de nadie, pero se me vino el mundo encima. Sobre todo porque vi cómo Laura Marín y las demás que han hablado antes con usted empezaron con las risitas y los cuchicheos. Porque ellas dicen que son muy amigas mías, pero realmente son una panda de hipócritas que siempre me han tenido envidia, que se lo puede decir cualquier Madre.
No, ella no se rió. La señorita Ramos tampoco, pero cuando terminó la clase se vino hacia mi para intentar arreglar las cosas: que si mira que tú eres demasiado alta y vistosa para hacer ese papel, que si esta niña da más el tipo porque es menudita y tiene carita de inocente, que si es un trabajo de equipo. Vale, si había que tragar, yo me lo tragué. Que hiciera lo que le diera la gana. Total no era nada más que una estúpida obra de teatro.
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Claro que cambiaron las cosas. Pero fue ella, la señorita Ramos, la que cambió, yo no.
El año pasado, cuando el divorcio, reconozco que pasé muchas tardes en casa de la señorita Ramos porque yo me sentía muy perdida y digamos que ella fue mi refugio. Yo admiraba muchísimo a la señorita Ramos y no sólo porque me escuchara y me diera buenos consejos. Es que me gustaba todo de ella: cómo se vestía, cómo se movía, cómo olía, los libros que me prestaba y que yo devoraba sólo para después acercarme allí y comentarlos juntas. Ella también me hacía confidencias sobre su vida y cómo había superado la ruptura con su novio. Para mí, Alicia, la señorita Ramos, era simplemente perfecta. ¡Y estábamos tan unidas!. En fines de semana o en vacaciones nos escribíamos por mail. Pero le juro que yo no he sido la que le he mandado los anónimos, eso lo tienen muy fácil de averiguar si se molestan en comprobar las Ipés.
El caso es que aquel sábado yo me acerqué a su casa para decirle lo mal que me sentía por su traición. Pero ella no me dejó entrar porque dijo que tenía visita. Mientras se excusaba, vi en el perchero el abrigo roñoso de la tal Marina Rivas. Sé cuando alguien sobra y me fui a casa. Esa noche no tuve ganas de salir de marcha.
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Lo demás vino sólo: Un día las vi abrazándose en el aula de audiovisuales. Me quedé tan perpleja que no tuve más remedio que contárselo a las chicas. Y a mi madre, que es del APA. Por desahogarme. Mi madre es muy liberal y dice que cada uno puede hacer con su vida lo que quiera. Como le dijo a la Madre Directora, que sea lesbiana si quiere, pero mi hija es una menor y no es buen ejemplo de vida, y menos en este colegio
Sí: Algo había oído de la enfermedad de la tal Marina, pero yo no puse una escopeta en el pecho a nadie para llamarla sidosa, ni para hacer las pintadas y mucho menos la paliza. Pregunte a las demás, verá cómo le dicen lo mismo. Y tampoco he sido yo quien ha despedido a la Ramos.
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¿Y por qué habría de lamentarme?. Mi madre dice que son tonterías de adolescentes, que toda la vida han pasado. Y no se va a quedar de brazos cruzados si me expulsan, ya se lo advierto.
Odio a la gente que va de víctima por la vida. Las odio a las dos, señor Inspector.




Wednesday, October 31, 2007

RETOS

Me van a perdonar (o no) el abandono absoluto en el que he sumido a este triste blog.
La vuelta al cole. Mucho aborígen personal y profesional. La vagancia...

Hasta el pasado fin de semana, en el que se me han planteado dos retos que quizá me saquen de la cueva.

Uno es participar en la coral de mi pueblo. Igual es para que les lleve las botellitas de agua, pero me han hecho una propuesta en firme que quizá acepte. La coral de mi pueblo es increíblemente buena (pa ser de pueblo y porque ellos lo valen).
Me lo estoy pensando, ya os contaré. Mientras tanto podéis ir echando un vistazo a su web:http://www.camerata.laadrada.net/
La segunda la he aceptado, aunque con ciertas reservas. Se trata de escribir un relato semanal en un foro de personas aficionadas a la literatura como pasión más que como oficio, aunque al parecer cuentan con alguna firma de prestigio escondida tras el economato. Llevan 6 años y, francamente, se leen narraciones muy buenas. Entre ellos votan el mejor, aunque, desde mi punto de vista, lo más importante son los comentarios, críticas y sugerencias.
Me he apuntado por eso. Y también porque, desde que me bajé de la columna me cuesta demasiado escribir. Y porque soy una vaga.
Si, por una vez, consigo mantenerme (sin que me echen), prometo ir subiendo los cuentecillos al blog. Y de paso, relleno.
El tema de esta semana era "un periódico abandonado en el banco"...o algo así.
Y esto lo que he perpetrado:

No terminaba de verlo claro.
Aún se sentía sorprendida por la rapidez y facilidad con la que todo había transcurrido. Se lo habían advertido, pero siempre creyó que las palabras de ánimo, el relato pormenorizado de experiencias similares y los amables consejos sólo eran caridad de las personas de buena voluntad que la apreciaban o incluso amaban de verdad. Pocas, pero leales.
Sin embargo, ahora, no terminaba de verlo claro.
Porque, contra todo pronóstico, resultó cierto: incruento, indoloro, sencillo y, por encima de todo, breve.
Lo realmente difícil fue tomar la decisión: habían sido muchos años, la mayor parte de su vida, protegida tras esa pantalla que disimulaba su vulnerabilidad y conseguía revestirla con cierto manto de decencia socialmente imprescindible.
Tomar una decisión. Primero un leve ruido que va asomando en el lugar más recóndito de su mente. Un rumor que el miedo intenta acallar bajo una tonelada de excusas y que va creciendo hasta convertirse en la música de fondo de sus pensamientos. Después atreverse a mirarlo cara a cara. Hablar. Decirlo.
Muchos otros ya habían pasado por aquello. Como en otras circunstancias - un embarazo, una escayola- se sorprendió al comprobar que eran multitud los que, en un momento dado, habían aceptado el mismo reto al que ella temía enfrentarse. No encontró a nadie que manifestara arrepentimiento o pesar. Muy al contrario, tras un periodo de tránsito y adaptación al nuevo estado, coincidían en el enorme beneficio personal que les había deparado.
Así que, tras muchas horas de dudas, allí estaba ella. Recién operada de miopía. Sin gafas.
Mirándose al espejo por primera vez.
Y sin verlo claro.
Porque el rostro que le devolvía el espejo no era el suyo. Su cara parecía macilenta y apagada. Su mirada tan desvalida como un periódico abandonado en un banco cualquiera del parque. Y aquellos ojos de liebre escondida que le eran absolutamente ajenos.
Pero nada claro.
Buscó en el neceser y, con sumo cuidado, seleccionó la sombra, la máscara de pestañas y el eye liner. Se pintó los ojos. Minuciosamente. Con mimo. Retrocedió hasta la puerta del baño, comprobando con satisfacción cómo la nítida imagen del espejo intentaba parecerse a la mujer con la que alguna vez soñó en su ya lejana adolescencia, cuando la llamaban La Lupas. Y, que, dándose la vuelta, alcanzaba a ver perfectamente la hora del reloj de la mesilla.
Se le estaba haciendo tarde.
Fuera brillaba un sol brioso y chillón. Podía volver a esconderse tras unas gafas oscuras y, una vez más, salir a comerse el mundo.

Sunday, October 14, 2007

LA RENTRÉE

Mañana vuelvo al Insti. Mi tobillo no es el que era: he pedido la excendencia sine die en el Bolshoi y en los Coros y Danzas del Ejército Ruso, pero pienso de que para apatrullar los pasillos del Insti sí me va a responder.
En resumen: que mañana pido que me den el alta, a ver si hay suerte y consigo llegar al 1, 70 y así poder presentarme a Supermodelo´s 2007, mayormente por sacarme un sobresueldo pa los viajes.
Creo que me espera un curso apasionante: tengo, además de la Pringadura de Estudios, la tutoría del 1ºA, un curso especial de chavales especiales. Muy especiales. Los más especiales de todos. Ocurra lo que pase, creo que desde luego no me voy a poder aburrir. Supongo que a lo largo del curso mis chavales del 1º A ocuparán líneas en este vuestro blog. Así me acompañaréis en el sentimiento.
No se lo digáis a nadie, pero me hace ilusión...
No se perdáis este video que os pego aquí abajo, cortesía de mi prima la Carme, que mostra, entre otras cosas, cómo hacer que las puertas del Insti se abran a mi paso de forma mágica y divertente...

Sunday, September 30, 2007

UN DESASTRE DETRÁS DE OTRO...


He tenido el PC en la UCI. Mu malito.
Ha habido que formatearlo todito entero por la curpa de un virus que me lo ha infectado con todo éxito.
El caso es que ya experta en formateos in extremis, he tenido la precaución de guardar todo lo imprescindible (la carpeta caspa´s, afotos y chorradas varias) en el disco externo peeeeeeroooo...
¡He perdido toda enterita la libreta de direcciones!
Y también las direcciones de favoritos.
Así que, ¡oh personas humanas que me leeis! sus ruego que me escribáis un mail para recuperar vuestras direcciones y poder seguir mortificándoos con esos power points tipo "Ser amigo es..." , esas cadenas o esos vidios del youtube que tanto me agradecéis.
Sorry...

Monday, September 24, 2007

NO ESTAMOS PA MAS SUSTOS



Dénsen ustedes cuenta de cómo nos las gasta la canallesca, ya sea impresa u on line:

En el lamentable estado en que me hallo, leo en 20 minutos.com y su pastelera madre el siguiente titular:

"VIGGO MORTENSEN NO TIENE PENE"

Se pueden de que imaginar el shock. Casi se me cae el rodillo qus sujetaba con los dedos del pinrel averiado por prescripción facultativa (y no es coña, que me lo ha mandado el rehabilitador, palabrita)

Así que, con el corazón preso de vital angustia, hice clik en el enlace y me lo leí enterito, es más, me vi el vidio y después me di a la tila: todo era una broma entre mi novio, que es un cachondo y el David Cronenberg ese, que es un gilipollas.

Quizá denuncie a los presuntos periodistas a Amnistía Internacional por atentar contra mi integridad moral, que la tengo y de paso denuncio a los de la gasolinera ande metí la pata en julio que aún no han arreglado el escalón roto atentando así contra la integridad física de los usuarios.

Amos pordió, que ya ni a una le respetan sus fantasías: las románticas y las otras.

Este es el enlace: http://www.20minutos.es/noticia/279000/0/viggo/mortensen/genitales/

Alapues

Pdta: ¡Prueba superada!...no ha sido tan duro. Ahora te toca actualizar a ti, Richal

Tuesday, September 18, 2007

UN DIA DE ESTOS...

En cuanto se me cure el esguince de la neurona actualizo el blog.
Palabra de bruja

Thursday, July 19, 2007

NO SEMOS NAIDE

En estos momentos, servidora debería hallarse cómodamente sentada en un avión de Iberia, sobrevolando el Atlántico y a punto de atisbar la Isla de Tenerife, vergel de bellesa sin par...
Pero...¡oh, destino esquivo! el pasado lunes, los idus de julio me cantaron aquello de "pisa morenaaa, pisa con garboooooo" ...y me hice el tradicional esguince grado III en el pie derecho.
Asín que hállome en casa y con la pata quebrá. Ejcayolada. Con muletas. Como mi prima la de la afoto, sólo que con menos glamour.
Versada como una está en tema del autoengaño, en lugar de cagalme en tó lo que se menea, he hecho el esfuerzo de ver el lado positivo del asunto. Pasados tres días aún no lo he conseguido, sin en cambio:
a) Tengo a mi niña ayudándome, cuando casi me había resignado a apenas verla en todo el verano.
b) Como me dijo mi madre, así descanso (¿?)
c) La otra pienna se me está poniendo cachas, asín como la lorza. Y cuando se me quiten las agujetas, mejor.
d) Peor sería un cáncer, un aneurisma o un infarto.
e) Que tó lo malo que me pase sea ésto.
f) Canarias, Carmela y Alberto seguirán estando en los mismos sitios cuando me quiten la escayola, dentro de quince días.
Maravilloso panorama, ¿verdad?Aparte de que soy una patosa y mi gente, previendo que con esa gracia con que uso las muletas la siguiente iba a ser dejarme los piños, me han agenciado una silla de las de Jefatura, con ruedines, muy ligera, y me apaño divinamente. Hoy, aparte de ducharme sóla, he barrido la casa, he hecho una vichysoise, un gazpacho y una ensalada. Con la silla, además, pillo velocidad y hasta tiene su puntito. La gente es amable y te pregunta. Constantemente. El teléfono no para. El inalámbrico no funciona y no llego a tiempo.
Menos mal que una es Leo, y llevo tres libros en tres días.
Estoy hasta los baudios.

Sunday, July 15, 2007

MADAMA BUTTERFLY

Este finde la Operación "Amoníaco Infinito" me ha sido más leve: los chicos han cambiado la brocha por unos conciertos (colándose, of curs) en Boadilla de esos grupos a los que conozco de nombre y emule.
Así que, mirusté, a una le ha dado algo de tiempo para disfrutar de Madrid, pese a la ola de caló africano, que tampoco ha sido para tanto.
El viernes, Isabel y yo nos fuimos a cenar a una terraza con las tres B, y, a pesar del cansancio terminamos en "La Negra Tomasa": un mojito y música cubana en directo. Allí me ocurrió un hecho que no se producía desde mi lejana adolescencia y que consistió en que un señor me sacó a bailar. Jaté. Pues hasta tres piezas, como se decía antes. Era un señor simpático, cubano, que primero era médico, luego psicólogo y al final taxista. Dijo que lo suyo había sido un flechazo y terminó pidiendome el teléfono. Como servidora se está volviendo buena, en lugar del viejo truco de endiñarle el de alguna petarda de las que aún figuran en la agenda, le dije que no y me piré.
Lo del sábado, sin en cambio, no estaba programado. Me llama la María y me convence para ir a ver "Madama Butterfly" a la plaza de Oriente, con el proletariado que no tiene acceso al abono.
Quicir que a mí la ópera me hubiera apasionado de no ser porque soy probe. Sólo he conseguido ver una ópera en directo en Lisboa, pero era un horror de lo que viene siendo música contemporánea y casi gomito. De ópera conozco lo popular: Verdi, Carmen, La Flauta Mágica...el Duo de las Flores de Lakhmé... Tengo varios CDs que escucho cuando estoy sola y un duvedé "Ópera Imaginaria" que es una maravilla.
Así que entre las 1000 personas que se apiñaban en la Plaza de Oriente nos encontramos la María y yo.
Estuvo bien: la pantalla era pequeña, los subtítulos no se leían apenas, pero el marco era incomparable y existía cierta atmosfera buen rollito. Por cierto, la joventú dando el cante con los p...móviles. Joé, qué pesadilla. También me di cuén de que la Plaza de Oriente esta empedrada. Lo sentí en mis cannes a la hora de estar sentada en el suelo, debe ser aquello del aprendizaje sesorial.
¡Y la Madama!... pordió pordió, qué tragedia, qué malos son los hombres, sobre todo los marinos americanos. Mira que me sabía el argumento... pues me pasó lo mismo que cada vez que veo Memorias de África, de llorá y de llorá. Para que luego digan que no tengo sentimientos:La criatura, que se me hace el harakiri y encima (supongo que un guiño moderno del Mario Gas), el niño se le abraza...y saca una banderita americana. Pa habernos matao. Se me quitó el perrengue de golpe.
Lo que yo no sabía es que el verdadero nombre de Butterfly (Señora de Pinkerton) era Cio-Cio San, osá: Cho-cho San...no me extraña que se lo cambiara o cambiase.
Y...como hi aprendio a subir vídios y sigo emocioná, sos dejo con la famosa aria. Versión Ópera Imaginaria. ¡Qué pena más grande!

Wednesday, July 11, 2007

¡VOY DE CULOMBIO!

Tremendo. En semanas como ésta, mi alter ego, ese electroduende que llevo dentro, se pone las botas de fundir, gripar y en general joer, toooooodo lo que toca. ¡Por Orticón y Saticón!. vamos, que doy calambre. Sos cuento:
. Viernes. 9, 30 p.m. : Gabriel y yo terminamos de dar una manita temple a nuestro piso de Hortaleza. Como nunca antes lo habíamos hecho, estamos de pintura hasta los baudios. Metemos en la bañera cubos y rodillos y nos ponemos a limpiarlos. Dos minutos más tarde, sube el vecino de abajo, un egipcio talmente Imhotep, para informarnos que..."está lloviendo en mi piso" (qué bonito, por otra parte). Efectivamente, una cascada de agua brota de su techo, cual si fuera un spa de Marina d´Or. Llamamos a un fontanero de urgencia, que desatasca el botesifónico, nos rompe varios baldosines y nos pepetra una factura por 465 leuros de bellón.
Al dia siguiente fundo la bombilla de mi cuarto de baño y la del dormitorio.
. Lunes. 9 a.m.: mi vecina de La Adrada, la del 1ºB, sale del aparcamiento y se empotra contra mi pobre Lanitos. Aleta y puerta delantera. Ya que su seguro paga, aprovecho el taller y les pido que me arreglen los múltiples bollos y rayaduras con que el Lanitos está decorao, fruto del primer mes de conductora. 1.200 leuros de presupuesto.
. Martes. 0, 30 a.m.: Mi compa Ana me presta su Fiat Punto para que pueda acudir a una quedada en Arenas de San Pedro. De regreso, por la bajada de Ramacastañas, aquello empieza a sonar muy raro, pero que muy raro y pienso en parar en el próximo pueblo (sólo 7 kilómetros). Nunca llegué: el Punto se para en mitad de una oscura carretera comarcal en la que sólo faltaba el asesino de la motosierra. Menos mal que mi compañero se dio la vuelta y que había cobertura en ese punto. La grúa aparece como hora y media más tarde. Cuando llegamos a La Adrada, al taller, y el señor de la grúa está bajando el coche, se suelta el cable que lo sujetaba, el coche sale disparado para atrás y se empotra contra una valla. Yo me retiré a tiempo. La valla sufrió desperfectos. Y el tubo de escape. Y mis nervios.
Hoy no he salido de casa. Mañana voy a ver Harry Potter. La vida es bella.
¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital!

Monday, July 09, 2007

Les feuilles mortes

De hoy no pasaba: He encontrado esta maravilla rastreando por el yutub dichoso. Es una de mis canciones favoritas.
S´agradece a Fridwulfa, al Richal y a Marcos, aunque después de varios intentos ha sido en un foro de la intenné donde he encontrado una explicación acorde a mis capacidades. Eso y un estremecimiemto en la fuerza que me ha llevado a borrar "object" al final de la copia.
Con todos ustedes...¡YVES MONTAND!

Wednesday, June 20, 2007

NO TENGO PALABRAS...¿O sí?

Dicen que una imagen vale más que cien palabras. Ahí la tenemos. La he usado muchas veces: para mandarla po el irc a los pesaos que pedían foto, para el blog y, sobre todo, como cartel de campañas de animación de la lectura.
En mi vida, El Fary tiene su papel: no voy a decir cuál, pero tenerlo claro que lo tiene. Me ha dado mucha penita que se nos haya ido y también por Conchi, su mujer, a la que tengo el placer de conocer personalmente y es una mujer maravillosa.
Os vais a perder otra imagen. Iba a ser una sorpresa que os tenía guardada en plan exclusiva: era yo misma paseando de su brazo por La Adrada. De reinona. Presumiendo de acompañante. Despertando envidias.
Nos prometieron visita en verano, pero...no ha podido ser.
Sin caer en los topicazos de estos días de duelo: entrañable, buena gente, amigo de sus amigos, pequeño gran hombre...Con Dió, Fary.
Vamos a ver si me sale de una pugnetera vez la misión "subir vídeos al blog". Es un sentido homenaje al Fary. Yo lo veo así...¡Yatoriiiiiiiii!
Ná: no hay forma: es pego el link:
http://www.youtube.com/watch?v=jXMLTegXbKE

¡Yatoriiiiiiiiii!